¿POR QUÉ PARTICIPAR?
Desde la Coalición Universitaria creemos que la simple existencia de concursos docentes y libertad de cátedra no garantizan el ejercicio democrático por si mismo. Por el contrario, creemos que hay un plus de democraticidad, cuyo espíritu y vocación deben orientar el armado y la difusión de los concursos. En este sentido, no es lo mismo un llamado a concurso que inhiba o sea indiferente a la participación de los estudiantes, que otro que favorezca y cree las condiciones institucionales de esta participación. Mientras más participativos sean, más se aproximan a la sustancia misma de lo público y más legítimos resultan.
De ahí que convocamos a aquellos alumnos que quieran participar presenciando algún concurso de su carrera. La figura del veedor tiene por función ser testigo de lo actuado para convertirse luego en difusor, tiene voz pero no voto. El único requisito es ser estudiante de la facultad. Porque creemos que nuestra participación no debe ser ni vedada ni facilitada por pertenecer a algún espacio partidario, es que convocamos a todos los alumnos. Todos podemos ser veedores.
La democracia en la universidad es muy relevante a la hora de oponerse al autoritarismo que suele aparecer con el ejercicio del poder. Ninguna complejidad orgánica sustrae fuerza a la idea de que cada miembro de la república universitaria es poseedor de derechos y obligaciones. La transparencia y publicidad de las cuestiones públicas son constitutivas de la universidad como institución. Estos veedores se convertirán en una voz pública frente a sus propios compañeros y de esta forma los docentes que ganen sus concursos serán legitimados también por quienes verdaderamente justifican su existencia en la Facultad: los alumnos.
"El principio del demos agrega a la vocación academicista el criterio de la participación estudiantil bajo los siguientes tres principios:
1) el estudiante ya es un ciudadano pleno y como tal puede y debe hacerse cargo de su responsabilidad en la gestión universitaria;
2) la ausencia de participación estudiantil genera endogamia y conformismo docente, produciendo la universidad de las castas;
3) en una verdadera universidad todos son estudiantes, incluyendo a los profesores quienes deben formarse permanentemente. Por ende no existiría un corte drástico entre el estudiante y el docente desde el punto de vista de la ciudadanía universitaria."
(*) Extraido de Democracia y Representación en la Universidad
por Francisco Naishtat y Mario Tooer. Editorial Biblos
Es el amplio debate político y crítico lo que permitirá que esta comunidad universitaria se reencuentre consigo misma, condición preliminar para toda revitalización de la democracia universitaria y la excelencia académica. |